relatos de sexo

relatos de orgias y grupos follando

relatos de sexo orgias, relatos eroticos follando

*Grandes orgias*
Relatos eroticos gratis:
mi vecina lesbica
anal por primera vez
lluvida dorada sobre mi
follando en el tren
sexo oral con mi novio
con mi profesor tan bueno
con mi hermana
mi primera vez
follando con animales
relatos de enemas
entre chicos
me despierto mojada
lesbiana por un dia
mirandome al espejo
relatos en directo

Mi mujer y yo habiamos estado haciendo el amor durante casi toda la noche, y, a pesar de lo mucho que quiero a mi mujer y lo bien que sabe hacerlo, yo no habia disfrutado al cien por cien.

El siguiente fin de semana sería nuestro segundo aniversario de boda, y como yo siempre digo lo que pienso, le dije a mi mujer que me daria mucho morbo hacer un intercambio de pareja, hacer el amor con otras personas, a lo que siempre contestaba con evasivas, Antonio, que dices, Antonio lo otro, ...y entonces yo tenía que dejar de hablar del tema.

Por la noche invitamos a cenar para celebrar nuestro aniversario a un matrimonio amigo nuestro: Alberto y Desiree. Yo había hablado con El sobre este tema, y tanto El como su mujer estaban deseando el montar una gran orgia, pero como mi mujer no estaba por el tema, lo habiamos dejado hasta que pudiera ser.

La cena transcurrió con normalidad, hasta el momento en que brindando con champan, mi mujer, Marta, se manchó el vestido, de modo que fué al baņo para limpiarse la mancha, siendo acompaņada por Desiree.

Lo que no pude sospechar es lo que paso dentro del baņo. Desiree empezo a limpiarle el vestido a Marta, y para limpiarlo mejor, le desabrocho los primeros botones del vestido, dejando ver los pechos de mi mujer, que si bien no son exagerados, son muy redondeados, suaves y apetitosos, y Desiree empezó a lamerle los pezones.

Marta, al principio se extraņó, pero luego comenzó a excitarse, y subiéndose el vestido hasta la cintura, empezó a masturbarse el coņo con una mano, rozándose sus labios mayores y el clítoris, mientras con la otra hacia lo propio en el coņo de Desiree. Marta, poco acostumbrada a este tipo de relaciones, no tardó en correrse, dejando escapar por su vulva abundante líquido, de color ocre y un intenso olor y casi un momento después, se corrió Desiree.

Mientras tanto, Alberto me había comentado sobre un sitio de intercambio de parejas, de modo que me dió la dirección y fuí al día siguiente.

El encargado de la agencia se llamaba Jaime.

Como la maņana estaba despejada de clientes, habia llamado a su secretaria para que le hechase una mano (¡y lo que hiciera falta, vamos!).

Rosa no era precisamente una tía de estas que esta buenísima, pero si tenía buen cuerpo y mucha experiencia jodiendo, ya que tanto Jaime como Rosa hacían servicios cuando era necesario.

Cuando entró al despacho de Jaime, sin decirle nada, le bajó los pantalones y comenzó a chuparle el pene, moviéndolo rítmicamente, mientras Jaime la cogía de la cabeza y ayudaba con un movimiento de mete y saca.

Se notaba que Rosa no era la primera vez que lo hacía.

Chupaba su glande y ejercía una presión con los labios de modo que el rozamiento era mayor. Cuando llevaba un rato chupándosela, la subió encima de la mesa y comenzó a penetrarla por el culo, a toda velocidad, mientras ella gemía de placer. Las embestidas de él no tardaron es surtir efecto, de modo que ella se corrió, al tiempo que el le sacaba el pene del culo y se lo introducía por el coņo, para comenzar de nuevo a martillearla, alcanzando ella de nuevo un orgasmo, y entonces él se la saco de su afeitada cueva y se la metió en la boca para correrse abundantemente dentro de ella, que se tragó gustosamente lo que le habían regalado.

Como llegaba la hora de la visita conmigo, se sentó en su sillón sin guardarse el cacharro, y ella se puso debajo de la mesa para continuar chupandosela.

Al entrar , sin percatarme de lo que estaba pasando debajo de la mesa, y después de las presentaciones pertinentes, le describí la situación en la que me encontraba, sin poder realizar mis fantasías sexuales, de modo que me enseņo un catálogo con un montón de mujeres imponentes dispuestas a lo que hiciera falta, y después de convencerme y hacer el trato, empujó debajo de la mesa a Rosa, de modo que ésta me la sacó y empezó a chupármela ante mi asombro, y he de reconocer que ella sabía lo que hacía, porque no tardé mucho en inundarle la boca de esperma, y que tampoco dejó escapar ni una sóla gota.

El trato entre Jaime y yo consistía en que Rosa y él se presentarían en mi casa como unos amigos míos, y tanteando a mi mujer, intentarían convencerla.

Cuando estábamos todos en mi casa, invite a bailar a Rosa, comenzando a sobarla descaradamente, primero pasando mis manos por sus muslos, y luego por el resto del cuerpo. Jaime, mientras, convenció a mi mujer para que bailase, pero al intentar imitarme, recibió un guantazo en la cara, ya que ella no quería colaborar. Intenté hablar con ella, pero no quiso, y se sentó en el sofá, que son de esos de rinconera, así que como ella no quería participar, nos desnudamos el resto, de tal forma que Jaime se sentó en el sofá, Rosa se puso encima de modo que Jaime la penetrase por el coņo y yo la penetrase por el culo, mientras mi mujer miraba indiferente la escena.

Empezamos a martillear a Rosa a un ritmo frenético, haciendo que ella gimiera de placer y diciendo -¡siii, jodedme así, siii, más rápido, ahhh, que gusto!-. Mientras, mi mujer, que parecía indiferente, comenzó a pasar sus dedos por su vulva, que debido a su excitación por lo que estaba viendo, estaba derramando ese flujo caliente que llenaba su mano y empezaba a gemir suavemente, mientras que nosotros nos corríamos en el interior de Rosa, que decía: -¡¡sii, dadme vuestra leche mientras me corro, ahh, que placer, que pedazo de pollas, vamos, seguid!!- y después de corrernos, se puso de rodillas, y cogiendo un pene con cada mano empezó a chupárnoslas otra vez. Mientras chupaba una, masturbaba la otra, y al contrario, hasta que nos corrimos los dos otra vez.

Al día siguiente, como el primer intento no había funcionado, fui otra vez a la agencia, y Jaime me aconsejó una chica, Isabel, que siempre estaba dispuesta a hacerlo todo. Me dió la dirección y fuí a probar fortuna otra vez.

La tal Isabel era una ninfómana, de esas que a la menor oportunidad están intentando hacer el amor contigo, de modo que cuando llegue a su casa, me estaba esperando con un camisón transparente de color negro, que dejaba entrever un conjunto de sujetador y liguero rojos, con medias negras. No llevaba bragas ni nada por el estilo, por lo que a través del camisón pude observar su coņo depiladito.

Cuando intente hablarle de la situación en que nos encontrábamos mi mujer y yo, sin prestar atención a lo que le decía, me llevo a su dormitorio y me tumbó en su cama, y sin dejarme decir nada, me soltó el cinturón y me bajo los pantalones, comenzando a chuparme el pene con frenesí. En ese momento deje de hablar de mis problemas y entré en acción.

Terminé de desnudarme y le desabroché el sujetador, dejando a mi alcance unos pechos bastante grandes, que enseguida comencé a lamer y a chupar. Después baje mi lengua hasta su coņo, y para que ella no estuviera inactiva, empezamos a hacer un 69, estando yo debajo y ella encima, de modo que volvió a chupármela, mientras yo hacía lo propio en lo suyo, introduciendo mi lengua entre sus labios mayores y deslizándola suavemente por su clítoris, que estaba a punto de reventar.

Tras pasar un rato en esta posición, ella se incorporó y se puso de rodillas, y cogiendo mi pene, se lo introdujo por su coņo, empezando a cabalgar violentamente, mientras que yo tocaba sus tetas que mis manos eran incapaces de abarcar, tal era su tamaņo, y ella no dejaba de gemir y de decir: -¡¡ay, si, ay que bien follas, ay, si, métemela más, hasta el fondo!!-. Viendo lo cachonda que estaba y lo bien que me lo estaba pasando, la levante un poco y se la introduje por el culo, a lo cual ella respondió con un gemido de infinito placer, y empezó a correrse y a gemir con más fuerza, y entonces me corrí yo, inundándola con mi blanco esperma.

Cuando terminamos la juerga, convenimos en el plan a llevar a cabo para convencer a mi mujer de los placeres del intercambio de especies.

Este plan consistía en que Isabel se haría pasar por una compaņera mía de trabajo, a la cuál le había dejado el novio, y estaba muy desconsolada, y yo, como buen compaņero de oficina le había dicho que tenía que distraerse, y que mi mujer podría consolarla.

Pues bien, llevé a Isabel a mi casa y le presenté a mi esposa y le conté lo que le pasaba, las deje en el salón, y mientras, yo fingí que me salía a la calle a dar una vuelta, pero entre en una habitación que da al salón y empecé a observarlas por el ojo de la cerradura.

Al principio hablaron de cosas sin importancia, pero entonces Isabel dijo: -El amor entre mujeres es la única solución para mis problemas-, y empezó a desabrocharle la camisa a mi mujer, que aunque se resistió un poco al principio, accedió al final y se dejó llevar. Una vez desnudas (sólo llevaban el liguero y las medias puestas), comenzaron a explorarse mutuamente, mientras yo me masturbaba en la habitación de al lado; al fin habían puesto cachonda a la antigua de mi mujer y yo ya estaba harto de no comerme una rosca. Mientras, Marta estaba realizando un servicio completo de limpieza en el coņo de Isabel, que no dejaba de gemir y decir cosas en un tono muy bajito, y que no podía oír.

Como ya estaba todo en su punto culminante, entre al salón y Marta me ofreció el coņo de Isabel, para que yo también pudiera chuparlo, cosa que hice inmediatamente. Como Isabel estaba muy cachonda, se quedó tumbada en el sofa masturbandose a gusto, y Marta empezo a hacerme una de las mejores mamadas que me han hecho en mi vida, chupando mi pene mientras lo agitaba con extremada suavidad, que gusto me daba!

Entonces se levantoIsabel, y sentandose encima de mi, la penetre por el culo, mientras Marta se encargaba de excitarle el clitoris, masajeandolo con dos o tres dedos, a lo cual respondia Isabel con unos gemidos de placer. Cuando ya estaba a punto de correrme, Marta me la agarro y me la chupo para que pudiera correrme en su boca.

Fue mi primera victoria. Despues de despedir a Isabel, nos fuimos a darnos un baņo.

Siempre nos baņamos juntos, por si nos apetece hacerlo en la ducha, que a mi me parece uno de los mejores sitios para hacerlo. Entonces Marta me dijo que a partir de ahora estaba dispuesta a hacerlo todo, de modo que llame a mis amigos para celebrar la gran orgia al dia siguiente, a la que acudieron Alberto, Desiree, Jaime, Rosa, Isabel, y por supuesto, nosotros dos.

Como el sofa era grande, se adaptó perfectamente a nosotros. En la izquierda Jaime y Desiree estaban tumbados haciendo el siempre practico 69, yo estaba sentado en el rincón mientras Isabel y Rosa me chupaban el pene, y a la derecha, mi mujer se la estaba chupando a Alberto.

Yo estaba disfrutando enormemente, ya que aquel salón empezaba a oler a sexo puro y duro, y el ruido de fondo eran los constantes gemidos de placer que se escapaban de nuestras gargantas. Desiree estaba disfrutando de saborear el increíble paquete del que disfrutaba Jaime y a punto de correrse, se la sacó y le dio los ultimos golpes para correrse en su pecho, y Ella se lo restrego.

Mientras Isabel y Rosa habian hecho un excelente trabajo en mi no menos voluminoso y duro aparato, así que me corri en sus caras, y como Marta tambien sabe lo que es chuparla bien, habia hecho lo propio con Alberto.

Nos cambiamos de posición, adoptando la siguiente configuración: Alberto cogio a Isabel, y la subió encima de la mesa de comedor, empezando a martillearla por el coņo. Jaime se encargó de Rosa y de Marta, que ofrecian su rico culo para que un rato en uno y un rato en otro, su pene las fuese penetrando, era para morirse de gusto. Mientras yo me encargue de poner a Desiree a 4 patas y comence a metersela por su culo, y todos seguimos haciendo lo que mas nos gustaba hacer y poniendo en práctica lo que se nos pasaba por la mente.

Cuando terminamos y se fueron todos los invitados, con la promesa de repetirlo, nos quedamos solos Marta y yo, y me dijo: -Estoy dispuesta a hacerlo todo-, a lo cual conteste: -eso es muy facil-. -¿Como?-, me pregunto Ella, y llevandola nuevamente al sillon, comence a encularla con mas placer que nunca. Marta comenzó a estremecerse de placer, y entonces la inunde con mi esperma, que ella sintió recorrer por sus entraņas. Aquel día había sido, sin duda, el mejor dia orgasmico que recuerdo.

Links recomendados
sexo gratis
porno
sexo anal gratis
sexo amater
sexo xxx gratis
sexo gratis espana
videos xxx gratis
iconos para bajar
foro de relatos e infidelidades
sexo fuerte gratis
descargas gratis
sexo amateur
sexo incesto
sexo familiar
fotos amateurs
jovencitas contando relatos