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*Mi vecina me excita mucho*
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No me podia creer que estuviera otra vez ahi, en la ventana, observando tras la cortina de mi baño a la chica de enfrente mientras se duchaba y se preparaba para ir al trabajo.
Aquello parecio haberse convertido en algo obsesivo, no lograba evitar levantarme todos los dias muy temprano para colarme sigilosamente en el baño y observar los sutiles y muy sensuales movimientos de mi vecina. No debía de tener mas de 19 años, su cuerpo era joven y su piel bronceada, sus pechos eran enormes y oscilaban suavemente cuando se levantaba de la cama y se dirigía a la ducha.
Este era el momento que yo ansiaba, ella se quitaba la camiseta que le servia de pijama y dejaba al descubierto ese cuerpo que me atraía sin remedio. El agua resbalaba por su cuerpo casi sin tocarla, se deslizaba por sus senos erizando sus hermosos pezones, que yo imaginaba dulces y duros, y llegando por fin a su sexo, aquel coño sonrosado y apenas cubierto por un bello castaño, era lo que yo mas anhelaba, deseaba tocarlo, lamerlo, sentirlo entre mis labios…

En ese instante entro mi esposo, se acercó a mí y mirando ligeramente por la ventana y dijo:
- Ya esta ahí otra vez esa puta, podría comprarse una cortina, no se da cuenta que así cualquiera puede verla.
Aquello me, dejaba de piedra, como un hombre heterosexual podía ver ese cuerpo desnudo y no sentirse atraido. A mí nunca se me había pasado por la cabeza tener una relación con una chica, pero no podía dejar de mirarla y mi cuerpo reaccionaba al verla, mis pezones se endurecían y mi coño se humedecía sin remedio pidiéndome a gritos un gramo de placer.

Para poder aliviar mí calentura solo me quedaba una solución, me desnudaba y me entregaba a mi esposo, que no podía entender como en las últimas semanas siempre me apeteciera hacer el amor por la mañana y en el cuarto de baño. No es que el no supiera follarme, ya que conocía todos mis gustos, primero me chupaba las tetas, unas tetas medianitas pero firmes con unos grandes pezones rosados y luego bajaba hasta mi coño, que yo mantenía bien afeitado porque a el le gustaba así, y hundía su lengua en mi vajina absorbiendo todo el flujo que de el emanaba, finalmente me metía la polla hasta el fondo y me follaba dulcemente hasta que se corría dentro de mi.

Yo siempre gozaba, pero nunca me podía quitar esa desazón que me producía la visión de mi vecina desnuda mientras se enjabonaba.

Mi excitación llego hasta un punto que no podía controlarme, a cada minuto me imaginaba follandome a mi vecina salvajemente, mordiendo sus tetas y sobre todo chupando su coño húmedo.

Finalmente me decidí a conocerla, suponiendo que una vez que hablara con ella desaparecerían todos aquellos deseos que me quemaban, y descubriría por fin que aquello era solo una fantasía pasajera.
Normalmente ella regresaba a casa un poco después de que yo llegara del trabajo, así que me decidí a esperarla en su portón y comencé a pensar la excusa que usaría para poder hablar con ella. En ese momento en que pensaba mil y una excusas apareció ella, yo nunca la había visto tan de cerca y la visión de ese cuerpo enfundado en un top azul que tapaba minimamente sus pechos y que dejaba que sus pezones casi se trasparentasen y una minifalda corta que permitía ver con claridad unos muslos perfectamente torneados hizo que olvidara completamente lo que iba a decir.
Ella venia muy cargada de bolsas, probablemente del supermercado de la esquina, y el esfuerzo había hecho que su cara estuviera sonrosada y sudorosa, entonces se me ocurrió una idea:
-Quieres que te eché una mano le dije. Intentando parecer calmada.
Ella me respondió que si y jadeando debido al esfuerzo me entrego un par de bolsas sonriéndome.
Mientras entrábamos al edificio, yo le dije que iba a visitar a una amiga que vivía en el tercero y me presente. Ella también se presento y me dijo que se llamaba Laura. Subimos al ascensor, mi cuerpo temblaba al estar tan cerca de ella, su olor me embriagaba y su voz dulce me atraía sin remedio, varias veces me tuve que contener para no abalanzarme encima suyo, pero no podía evitar acercarme cada vez mas, hasta que una de mis manos se acerco a uno de sus muslos desnudos y lo acaricio con disimulo, ella se aparto en enseguida pero yo pude comprobar que mi atracción por ella no disminuía sino que aumentaba.
Finalmente llegamos a su piso, y yo me ofrecí para acercarle las bolsas hasta su casa, ella accedió confiada. Una vez dentro me ofreció un café que yo amablemente acepte. Me sentó en el sofá de su salón y trajo una bandeja con dos cafés y unos dulces, se sentó a mi lado y se puso a charlar. Me dijo que era profesora de aeróbic y que trabajaba en un gimnasio cerca de allí.
Yo no podía escucharla solo la miraba, sus tetas parecían escaparse del top con cada respiración y sus piernas cruzadas hacían que su minifalda se deslizara mas y mas hacia sus ingles dejando sus muslos y parte de su culo al descubierto, yo no pude aguantar mas y ataque. Una de mis manos se apoyo en sus muslos y comenzó a subir hacia su coño intentando abrir sus delicadas y suaves piernas, ella sorprendida tardo en reaccionar, pero lo hizo y apretó sus muslos dejando mi mano atrapada a medio camino hacia su sexo, en ese momento me lance hacia ella mi mano libre logro abrirse paso a través de su top y agarro una de sus tetas y empezó a magrearla en círculos, mientras mi boca se dirigió hacia la suya, pero se aparto a tiempo. Ella empezo a gritar, que que hacia, que parara, que ella no era lesbiana, que eso no le gustaba. Pero yo estaba loca de placer mi coño chorreaba y mis bragas húmedas ya no podían absorber el jugo, que resbalaba hacia mis muslos. Mi mano libre había conseguido subirle el top y dejar sus hermosas tetas al aire, estas se bamboleaban por el forcejeo pero yo continuaba masajeándolas y pellizcándolas centrándome en sus pezones que sorprendentemente comenzaron a ponerse duros y erectos. La cara de Laura todavía rehuía mis besos, pero sus gritos comenzaron a transformarse en jadeos, sus movimientos fueron disminuyendo, y sus piernas perdieron fuerza, de esta forma mi mano liberada continuo su ascensión hacia el ansiado coño de Laura. Sus muslos se abrían conforme mi mano avanzaba, hasta que de repente sentí una agradable humedad. Había llegado a sus labios que rezumaban de placer, mi mano recorrió toda su raja en círculos hasta llegar al clítoris, en esta momento soltó un gemido y su cuerpo se estremeció, y a mis dedos llego un río de liquido caliente dejándolos impregnados. No pude evitarlo y los acerque a mi boca sorbiendo de todos y cada uno de ellos lo que me puso más cachonda todavía.
Laura se quedo casi sin respiración su linda cara y sus tetas estaban sonrojadas y por sus piernas abiertas se podía contemplar su coño empapado, y repetía “porque me has hecho esto, yo no soy lesbiana, a mi me gustan los hombres”.
Yo ya no podía mas así que me quite la falda y las bragas y me senté encima de su cara dejando mi coño a la altura de su boca, cómemelo le dije, no dijo ella, cómemelo, le grite, y tímidamente empezó a besármelo primero suavemente como si le diera asco, pero poco a poco se fue acelerando, hasta que al final saco su lengua y empezó a lamérmelo de arriba abajo, mientras sus manos me habían desabrochado la blusa y me acariciaban suavemente las tetas, yo empecé a gemir y a moverme arriba y abajo de manera que su lengua se metía y salía de mi coño a una velocidad cada vez mayor asta que al final estalle, un orgasmo recorrió todo mi cuerpo he hizo que la cara de Laura quedara empapada. Finalmente caí rendida encima de ella, nuestros cuerpos desnudos se entrelazaron y nuestras bocas se juntaron en el beso más maravilloso que recuerdo. Fue la experiencia mas orgasmica que he tenido jamas.

 

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