Soy Ana de Sevilla, la semana pasada un amigo me recomendo que
me viera en un espejo mientras me masturbaba. Me parecio raro,
pero la curiosidad no me dejaba pensar en otra cosa, como siempre
me pasa.
Entré al cuarto de baño con un espejo de mano. Me desnudé
por completo y me senté de lado en el videt. Puse el espejo
en una esquina, apuntando directamente hacia mi coño. Tome
la ducha de mano y le ajuste el chorro. Lo dirigí directamente
a mi rajita.
El agua empezó acariciándome el clítoris,
bajé un poco el chorro y empezó a entrarme por
la entrada de mi vagina. El agua estaba fría y mis
pezones empezaron a ponerse duros. Apagué la ducha,
no quería hacer nada todavía, eso fue sólo
un momento para calentarme.
Quería estar bien limpia cuando me metiera mis dedos,
por lo que empecé por quitarme los pelitos que ya me
estaban creciendo.
Regué espuma por toda mi puchita, metiendo de vez
en cuando un dedo hasta mi clítoris (después
que me calenté con el agua, no quería volver
a caer en el enfriamiento). Tomé el aparatico de afeitar
y comencé con mi tarea. Sentía la navaja rozar
mi piel. Con el espejo enfrente tenía una visión
clara de mi puchita toda llena de espuma blanca.
Estaba fantaseando con que mi coñito estaba lleno
de leche, ya que varios hombres se habían corrido encima
de mí.Cerré los ojos y me imagine tirada en
el suelo y que hombres me rodeaban con sus vergas en la mano
bañando mi rajita de leche.
Empecé a temblar, sin querer uno de mis dedos estaba
acariciando mi clítoris. Sin dejar de tocarme, abrí
la ducha y me quité toda la espuma. Tomé el
jabón y me lo estregué para hacer espuma. Con
la mano abierta me lavé mi coñito. Me puse de
pie y me lavé mi culito con mucho jabón. Ya
que estaba en esas no pude evitar y abrí mis piernas,
recosté mi hombro de la pared y paré bien mis
nalgas. Con un dedo bien enjabonado empece a meterlo por mi
culito.
Sentía como ya mi dedito estaba completo adentro.
Movía mis caderas atrás y adelante, tratando
de que entrara hasta el nudillo. MMMMMM que calentón
me estaba dando. Me saqué el dedo y tomé la
ducha. Todavía de pie la dirigí a mi ano para
enjuagarlo.
Ya con mi puchita y culo bien limpios, me sequé con
una toalla y salí de la bañera. Agarré
el espejo y lo puse en la alfombra y me puse a horcajadas
encima del espejo. Con dos dedos me abrí mi conchita
y por el espejo veía lo rosadita que es. Por primera
vez me vi mi clítoris, he oído que hay chicas
que lo tienen muy grande, hasta de una pulgada, pero el mío
es pequeñito.
Una vez que quité las capas de piel, lo pude ver.
Es duro y sensible. Me lo acaricié con un dedo. No
podía quitar mis ojos del espejo. Veía mi dedo
moviéndose en círculos y veía como mi
puchita empezaba a humedecerse.
Dejé mi clítoris por un momento y moví
mi dedo hacia la entrada de mi vagina. Pasé la puntita
del dedo alrededor, para lubricarme bien. Poco a poco vi como
mi dedo iba entrando en mi hoyito. No sé que me gusto
más, si sentir mi dedo entrando o ver como mi conchita
se lo comía completito. Fue algo inolvidable. Parecía
tener algo dentro de mí que chupaba mi dedo como una
aspiradora.
Las piernas me flaquearon y me recosté de la pared.
Comencé un entra y saca rítmico. Me separe de
la pared para empezar a acomodar mi culito para ser penetrado.
Me metí el dedo grande en la boca y lo llené
de saliva y echando las nalgas para atrás, metí
mi dedo hasta la mitad por mi culo. Por el espejo veia mis
dos manos encontrarse.
Estaba gozando como una perra en celo. Abrí mas las
piernas y me metí otro dedo por mi rajita. No hizo
falta tocarme el clítoris para llegar. En el momento
en que vi como mi hoyito se abría para recibir mi otro
dedo, me corrí con largos espasmos y estremecimientos.
Creo que tuve dos orgasmos, uno físico y otro mental.
Fue algo increíble.
Aun antes de venirme, sólo con verlo todo por el espejo,
ya me estaba corriendo, en mi mente
No sé si
me entienden. Creo que a partir de ahora, además de
masturbarme, voy a poder ver como me masturbo, lo cual me
causa igual placer.
Quiero seguir aprendiendo cosas que me vuelvan loca de placer.
Acepto todo tipo de sugerencias, siempre y cuando no me hagan
daño, bueno, un poquito está bien.
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