Trabajo en una despacho, en la cual tenemos conexion a internet.
Después de varios días sin mucho trabajo (en epoca
de declaraciones de impuestos) , decidí darme una vuelta
por la red, allí conocí a Andrea, una chica
con cual mantengo relaciones vía e-mail. Ella me ha enviado
una foto la cual, después de analizarla muy detalladamente
me inspiró para contaros este relato.
Andrea, esta una chica de unos 23 años, con buen tipo
y según pude ver con dos buenas razones, entonces recordé
cuando mi abuelo decía "nene tiran más
dos tetas que dos carretas". La verdad es que cada vez
que conectaba el e-mail y veía un mensaje suyo la polla
se me podía un poco calentorra solo de pensar las cosas
que me contaba. Un día después de un tiempo
decidimos quedar en un bar, por fin!. Joder, al verla ya no
dudé que a esa pedazo tia me la tenia que follar como
fuese. Allí estaba con un pantalón apretado
y un top que acentuaba sus enormes melones.
Después de hablar un rato, decidimos ir a dar una
vuelta. Ella me comentó que estaba muy sola, y que
tenía miedo el probar "la primera vez" una
pija ya que nunca había mantenido relaciones con tíos,
segun decía. Nos sentamos en el parque y cuando nos
dimos cuenta, era de noche, cada vez entrábamos más
en el tema del sexo.
Yo tenía la polla a punto de reventar. Cuando de pronto
se me tiró encima y me dijo "venga a que esperas
este chochito no te va a esperar todo el día".
Metí la mano entre sus pantalones y noté que
su coño estaba empapado. Empezó a morderme una oreja,
yo mientras tanto empecé a introducir uno de mis dedos
en su vagina. Cada vez el dedo se metía más
y más adentro. De pronto ella, se bajó los pantalones
y se subió a mi verga, desabrochó el pantalón
y empezó a introducir mi pene en su concha. Parecía
un grifo emanando agua de lo mojada que estaba. No aguanté
más y nos tiramos tras un árbol en el campo.
Le levanté las piernas y la abrí lo más
que dio agarré mi polla y empecé a frotársela,
pero, de pronto, entró de golpe. Ella echó un
gemido como de sufrimiento pero pronto empezó a retorcerse
como una condenada. Cuando llegó el momento la saqué
y todo el semen se lo tiré por el top que llevaba.
Se apuró a sacarlo y agarró mi polla metiéndola
entre sus senos. Joder! parecía que la perdía.
De pronto se tiró en el campo y me dijo ¿qué
hacemos el 69? Le empecé a comer el coño, mi lengua
entraba y salía de entre sus piernas. Mi polla no sabía
si estaba en su boca o si una aspiradora estaba tirándome
de ella. No aguantando más ambos nos corrimos como
dos condenados. Al finalizar, quedamos que seguiríamos
enviandonos emails... nunca más la volví a ver.
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