Julio y Ernesto eran amigos desde hace 10 meses. Se encontraban
en la casa de Ernesto, como todos los fines de semana, juntos
con otros 2 amigos: Lucas y Miguel Angel.
Su amistad había sido conseguida, gracias a que eran
amigos de barrio y por suerte de Candela, la novia de Julio,
que era amiga de Ernesto.
Pero, desde hace un tiempo su amistad se había transformado
en una pesadilla constante. Era un guerra cotidiana de peleas
sin sentido y disgustos.
Julio se encontraba en el sillón, discutiendo. Mauro
tendido en la cama de su habitación, que era bastante
grande y, por el ruido del aire acondicionado, los padres
nunca escuchaban lo que hablaban.
Y Lucas, con la cara en la televisión.
Julio, tenía 18 años. Ernesto, 17.
A Lucas, que se encontraba con ellos, ya que Miguel Angel
vendría más tarde, tuvo que presenciar una de
esas peleas. La discusión se había tornado fea.
Ernesto, a pesar de tener esa temprana edad, ya era bastante
inteligente, sabía mucho de la vida, y usaba muy bien
sus tácticas para llevarse bien con sus 3 amigos de
18, 19 y 20 años.
La pelea se trataba de, en esta ocasión, porque Julio
había contado un secreto (sin querer, según
él) a Candela. Dicha chica se enojó con Ernesto,
y los problemas vinieron.
- Muy bien. - gritó, rompiendo el silencio, después
de varias réplicas de su "amigo". - Lo siento.
Se me escapó.
- ¿Se te escapó? - dijo retóricamente
Ernesto, enfadado como nadie. - Eres un idiota.
- ¿Cómo te puedes olvidar de eso? - preguntó
Julio, refiriéndose de como se podía olvidar
de lo que pasó. - ¿Quieres que te "la meta"?
¿Quieres mamármela? Ni a Lucas ni a Ernesto
sorprendió lo que dijo. En realidad, entre ese grupo,
ya se estaban acostumbrando a decirse cosas por el estilo.
Claro que todo eran siempre en broma.
Pero Ernesto notó algo extraño en cuanto se
lo dijo su amigo. No sabía explicarlo.
- Claro. - contestó irónicamente a su propuesta.
- Me muero de ganas.
- Bueno, entonces. Ponte en cuatro.
- Ahora no. Está Lucas.
- ¡Lucas! - exclamó, refiriéndose a
su otro amigo, que no apartaba la vista del televisor. - Me
cortas la inspiración, vete afuera.
Lucas, que tenía 19, no le prestó atención.
Él, que conocía muy bien a ambos, sabía
que esa noche iban a terminar peleando y discutiendo. Julio,
como era su estilo, se iría enojado del lugar y no
volvería hasta el próximo Sábado. Así
que no le prestó atención.
- No. Salgan a tener sexo afuera ustedes. - contestó.
Todo lo que hablaban, lo hacían en broma. Por lo
menos, eso pensaba Lucas.
Entonces Julio se levantó, agarró la llave
para abrir el candado del portón y agregó:
- Ya vuelvo.
Ernesto y Lucas ya sabían que ese "ya vuelvo"
significaba un: "no voy a volver". Fue por esto,
quizá, que Ernesto se levantó, bajó la
escalera detrás de él, salieron de la casa y,
antes de que lleguen al portón, Ernesto habló.
- Y ¿no me la ibas a meter? Julio lo miró.
No dudó un segundo en contestar.
- Ve al garaje.
El garaje de la casa de Ernesto era cerrado, excepto por
ventanales amplios que dejaban entrar el aire y la luz de
la Luna en las noches, junto con la luz del Sol de día.
Ernesto se fue hasta su garaje, entrando por la ventana
(ya que si no, necesitaba la llave de la puerta). Estaba intrigado,
preguntándose hasta que punto era capaz de amenazar
Julio con sus anuncios sexuales. Y éste sentía
lo mismo.
Ernesto entró y lo miró, esperando una reacción
de su amigo.
Sin embargo él quedó quieto, parado.
- Bájate los pantalones.
Ernesto se desabrochó con ligereza los jeans, se
los bajó y luego su slip, quedando su trasero al aire.
Pensando en que Julio sólo se reíria y se iría
de todos modos.
Pero, sin poder creerlo, Julio se acercó, hizo que
Ernesto le diese la espalda y con un dedo de su mano izquierda
le pasó la raja del culo, introduciéndolo apenas,
mientras que con su otra mano se bajó la cremallera.
Sacó su verga erecta, no muy grande, pero gorda y
se la puso en el mismo sitio donde antes ocupaba el dedo.
- ¿La sientes? Ernesto no lo podía creer,
dejó de pensar y se dejó guiar por el impulso.
Giró, agarró con su mano el pene de su amigo
y le besó en los labios.
Fue un beso tremendamente profundo. Con la lengua que rebosaba
de sus bocas e iba a parar en la del otro.
- Luego seguimos, cuando se vaya Lucas.- dijo Julio.
Ambos subieron de nuevo, sin creer en lo que habían
empezado. Pero pensaban continuar.
Volvieron a la habitación. Lucas seguía en
el televisor, anunciando contento.
- Van a pasar una hermosa película. - declaró.
Eso significaba que se iba a quedar toda la noche mirándola,
hasta que termine.
Después de unos minutos, Julio se levantó,
fue hasta la puerta y, sin que Lucas se diese cuenta, llamó
a través de señas a su amante.
Bajaron al garaje y se volvieron a besar, ambos de pie.
Ernesto no pudo aguantar más. Con sus manos desprendió
el cinto del jeans y abrió la cremallera, con un poco
de esfuerzo bajó el slip y sacó la verga de
su amigo, erecta como antes.
La puso en la punta de su boca y se la tragó enteramente.
No sentía ningún sabor en especial, pero el
olor a pene de un hombre mayor lo embargaba con una profunda
emoción.
- Sí! que bien la chupas - susurraba Julio desde
lo alto. - Sí! quiero correrme en la boca... sí!
Ernesto seguía con su misión. Del pene bajaba
a sus huevos belludos y olorosos.
- Ponte en 4!. - dijo Julio.
Ernesto apoyó su tórax en la parte trasera
del auto, y su amigo empezó a ponérsela lentamente.
No pudo dar mucho de sí, ya que no entró. Sólo
dio dos sacudidas de "mete y saca". Pero eso bastó
para que Ernesto volviera a su posición de chuparla.
- Sí... - decía lentamente.
Julio sacó del medio la boca de su amante y empezó
a masturbarse para acabar más rápido. En eso
Ernesto fue a parar en su cuello, donde lo besó cómodamente.
Su lengua bailaba entre su piel salada y movediza debido a
los procesos de masturbación.
- Vuelve a chuparla. - ordenó Julio.
El otro bajó hasta su pene y comenzó su trabajo.
Unos segundos más tarde sintió como varias gotas
de líquido esponjoso bailaban en su garganta.
Se secó y guardó su herramienta en su lugar.
Posiblemente después de la dichosa película
de Lucas, la cosa siga, no lo saben. Ernesto tiene miedo que
Julio se arrepienta, pero Julio está seguro de que
quiere penetrarlo.
Posibles continuaciones: * Ambos incluyen las penetraciones.
* Son encontrados por sus amigos.
* Esto llega a los oídos de Candela.
* Julio se arrepiente y no quiere saber nada más de
Ernesto.
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